09 Jul El gran error de un cocinero me hizo ser mejor videógrafo
El gran error de un cocinero me hizo ser mejor videógrafo.
Marc era un cocinero joven, apasionado y con un restaurante en un pequeño pueblo costero.
Lo tenía todo para triunfar.
Su propio huerto con las mejores verduras.
Pescadores que cada mañana le traían pescado recién sacado del mar.
Ganaderos que le ofrecían carne de calidad suprema.
Materia prima de primera.
Pero había un problema.
Marc aún no sabía cocinar bien.
No es que fuera malo…
Pero le faltaba lo más importante:
saber transformar esos ingredientes en algo que diera ganas de llorar de felicidad.
Ponía todo su empeño en conseguir los mejores productos, pero luego…
El pescado quedaba seco.
Las verduras, sin gracia.
Las salsas, insípidas.
Los clientes entraban emocionados y salían… con hambre.
Porque por mucho que los ingredientes sean los mejores, si no los trabajas bien,
no sirven de nada.
Un día, un chef con más años de experiencia vino a comer.
Cuando probó el plato, se lo dijo claro:
— “Tienes lo difícil. Lo que nadie tiene. Materia prima de primera. Pero aquí el problema no es lo que compras, sino lo que haces con ello.”
Marc se le quedó mirando con cara de emoji pensativo…
Y entendió la lección.
Se puso a aprender técnicas, a perfeccionar cocciones, a ajustar tiempos.
Y cuando empezó a cocinar bien, todo cambió.
Porque cuando dominas la técnica, la buena materia prima lo eleva todo.
Y esto, amiga, amigo, amige mío, pasa exactamente igual en el vídeo de boda.
Puedes grabar en un sitio espectacular.
Tener una luz increíble.
Capturar momentos llenos de emoción.
Pero si luego la edición es plana, torpe, sin ritmo… se pierde la magia.
Un buen vídeo no es solo tener buenas imágenes.
Es saber cómo cocinarlas.
P.D. Si quieres un videógrafo que sepa hacer un buen plato con los mejores ingredientes, hablemos, es arriba.