15 Ago Las bodas son lo peor
Las bodas son lo peor
Antes de dedicarme a esto de las bodas, yo era el típico cámara de informativos.
Trabajaba para varias cadenas de televisión.
Me apasionaba.
Días largos, caos absoluto y adrenalina pura.
Nunca sabía cómo iba a acabar el día.
Un martes cualquiera podía empezar con una rueda de prensa.
Seguir con un almuerzo-entrevista con el alcalde.
Después, cubrir una manifestación donde siempre había un tipo con megáfono que escupía al hablar.
Más tarde, la presentación de una obra de teatro experimental que no entendía ni el propio director.
Luego, un incendio en una fábrica,
y terminar por la noche grabando un partido de básquet.
Era la hostia.
Cada día era distinto.
Aprendí a contar historias con imágenes.
Pero sobre todo, aprendí a estar atento.
A captar lo que pasaba antes de que pasara.
A reaccionar rápido.
A dominar con precisión esas cámaras gigantescas que te destrozaban la espalda, pero te hacían sentir como un corresponsal de guerra.
Por aquel entonces, en las pausas entre noticia y noticia, hablaba con otros cámaras.
Y había algo en lo que todos coincidíamos:
Cubrir bodas era lo más bajo.
El fondo del barril.
El último escalón de la profesión.
— «Nunca haré bodas, son lo peor.»
Palabras textuales de yo mismo, pronunciadas con toda la seguridad del mundo.
La vida, claro, se rió en mi cara.
Tiempo después, un compañero se puso enfermo y me pidió que cubriera unas cuantas bodas por él.
Sin ganas, sin entusiasmo… fui.
Y ahí pasó algo raro.
Me gustó.
Me gustó el reto.
Me gustó el ritmo.
Me gustó la adrenalina de no saber qué iba a pasar y tener que captarlo bien.
Porque una boda, bien mirada, es como un informativo:
Hay momentos clave que solo pasan una vez.
Y si pestañeas, te los pierdes.
Luego vino la crisis.
Los informativos se fueron al carajo.
Y yo terminé de boda en boda y tiro porque me toca.
Y me encanta.
P.D. Si te casas, no confíes tu video a cualquiera. Contrata a alguien que no pestañea cuando pasa lo importante. Es arriba.