02 May Bodas, Bodos, Bodes…
Bodas, Bodos, Bodes…
He visto todo tipo de bodas.
Bodas clásicas y religiosas, con coros celestiales y ceremonia larga.
Bodas rurales en el campo, con novios llegando en tractores, mesas interminables con pan de pueblo y un tío que siempre acaba cantando «Asturias, patria querida» aunque no sea de Asturias.
Bodas rockeras, donde la novia lleva botas Dr. Martens y el novio acaba tocando la batería en la fiesta.
Bodas minimalistas, en las que todo es blanco, todo es beige y todo es tan limpio que parece un catálogo de IKEA.
Bodas de parque temático, con novios disfrazados, mesas con nombres de películas y una ceremonia oficiada por un amigo que se ha aprendido el guión de Gandalf.
Bodas extravagantes, donde nadie sabe muy bien qué está pasando, pero hay fuego, acróbatas, y en algún momento un tío vestido de Elvis hace una entrada triunfal.
Bodas low cost, donde un primo con un iPhone hace las fotos y el banquete son 200 bocadillos de tortilla «porque lo importante es el amor.»
Cada una con su estilo.
Cada una con su locura particular.
Y está bien.
Pero hay algo que no cambia.
Siempre hay parejas que quieren un video que sea de verdad.
No un refrito de modas pasajeras.
No un montaje que dentro de cinco años les dé vergüenza ajena.
Un video que refleje cómo fueron ellos ese día.
Y esas son las parejas que más provecho han sacado de mi trabajo:
Parejas que buscan un vídeo auténtico. Con personalidad propia. Que no se deje llevar por las modas. Porque una buena película es buena hoy y siempre.
Parejas que quieren un vídeo honesto. Que refleje su energía y cómo fue su boda de verdad. Sin poses forzadas. Sin cursiladas prefabricadas. Único, divertido, emotivo.
Y sobre todo, que no sea hortera.
Parejas que buscan un videógrafo discreto y con experiencia. Que esté, pero no se note. Que grabe sin interrumpir, sin decirte todo el día qué hacer.
Parejas que solo quieren disfrutar de su boda. Sin sentirse en un rodaje. Sin sentirse actores. Que puedan reír, bailar, emocionarse sin pensar en la cámara.
Si no te identificas con esto, lo mejor es que busques en otro sitio,
aunque puedes quedarte si quieres.
Si, en cambio, sientes que esto sí encaja contigo…
Échale un ojo a mis tarifas.